Efectos de retorno

 

Hebe Tizio*

 

Hace mucho tiempo que hablamos del declive del nombre del padre, pero hemos analizado poco los efectos de retorno que se han producido.

Dicho de otra manera, perdido ese punto de referencia, ¿cómo se orientan los sujetos? Se orientan por los modos de goce frente a la voracidad del mercado, sí, pero ¿qué pasa con el significante? Disminuido el poder de la palabra, perdido el engañoso pero efectivo “pienso, luego existo” se hacen más evidentes los efectos sugestivosEl paradigma del padre cartesiano sostenía al sujeto de la razón, pero la actualidad trae una nueva modalidad sugestiva, la tecnología para no pensar, las noticias para desinformar, fake news.

Hay cosas que antes de formalizarse se pueden expresar en imágenes y con la representación construir una ficción aproximativa. La película de Lars von Trier Europa, de 1991, tiene carácter anticipatorio en muchos sentidos.

Siempre me había llamado la atención el prólogo donde es la hipnosis la que conduce a Europa. Las vías del tren marcando la velocidad y la voz del hipnotizador que le guiará a Europa, magnífica la de Max von Sydow, “cuando llegue a diez estará en Europa…”. El efecto sugestivo del discurso en realidad conduce a la muerte, al final reaparece la voz “cuando diga 10 habrás muerto…” y así sucede.

En la película la guerra ha terminado y el personaje sumido en un afán reparador ignora el goce en juego que acabará matándolo.

Hablar de Europa no es fácil dado que si bien hay la pretensión de eternidad hay distintas construcciones. La Europa de las naciones está a un paso y ha significado un camino de unificación de los estados nacionales que, sin embargo, ha durado poco en tiempo histórico. La Unión europea ha configurado una nueva modalidad de unificación con la segregación cada vez mayor de amplios sectores sociales. Al mismo tiempo sigue el ritmo de la mundialización con la crisis de los grandes partidos, la inmigración de masas sin destino, la aparición del fascismo que recibe el soporte de las urnas sin memoria, el sostén en las fake news

Un goce oscuro que mal llaman populismo para evitar decir neofascismo acrecienta su base. La particularidad de la llamada democracia en este momento permite la elección de perspectivas segregadoras, xenófobas. Se basan en la llamada “posverdad” que sustituye el análisis por el argumentario emocional para manejar la opinión pública.

Trump encarna la ruptura del autoritarismo ingenuo de lo políticamente correcto. Arrasa con los restos de los semblantes del padre a la vez que su asesor va organizando la extrema derecha europea como Vox en España.

Transitar el camino del odio al otro habla de ese goce oscuro. El sujeto asediado por los objetos y enredado por el discurso que exacerba las emociones sin analizar las situaciones queda vaciado en el eje a-a’. No es el inmigrante el que se lleva su goce sino el amo de la nueva servidumbre voluntaria al que se somete creyendo que “la mano dura” lo liberará de sus miserias. El odio al supuesto goce del otro lo puede llenar hasta el fanatismo, hasta el exceso del pasaje al acto. Finalmente es odio acéfalo que dice una verdad, “eso” ha sido despojado de su satisfacción, de su estatuto de ser hablante.

*Psicoanalista de la AMP (ELP)

Fotografía seleccionada por el editor del blog.

https://www.slp-cf.it/shop/forum-europeo-amore-e-odio-per-europa-ingresso-ordinario/

 

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