Los nuevos mensajeros de lo real

Eugenia Varela*

La crisis de los migrantes me ha llevado a dar unos lineamientos generales de la geopolítica europea a partir de los discursos sobre este fenómeno social. Las poblaciones desplazadas que solicitan asilo encuentran la violencia y la segregación de grupos de extrema-derecha, aterrorizados por un mundo que se perdió y otro que surge como un caos continuo.

Luego de la II guerra, la cuestión fundamental sobre la esencia absoluta del Mal se suspendió en Europa de uno y otro lado de la cortina de hierro, los archivos se cerraron un tiempo con el argumento de impedir mas muertes y lograr la paz. Los economistas que difundían el ideal de la American way of life para Occidente y los Consejeros de Estado, en los Estados Unidos, consideraban la guerra un factor importante para la estabilidad de la sociedad según el empirismo que aplicaban con la teoría de juegos a comienzos de los años 60 y la ausencia total de criterios éticos. Buscaban una perfecta objetividad militar en articulación con las técnicas de psicometría del behaviorismo.

Luego de la caída del muro, el discurso político de la evaluación y la reunificación de los países de Europa del Este crea un nuevo mercado de valores donde se calcula cómo administrar la vida, más allá de la función del mercado común. Este discurso político, al servicio del neo-capitalismo financiero, instaura las aplicaciones técnicas de la ciencia a partir de una base de datos cuantificables y evaluables, lo que hace creer a las burocracias europeas en la estabilización del sistema. Protocolos, programas de prevención y de despistaje incluyen en los intersticios del tejido social las categorías de la Sociedad Americana de Psiquiatría que hacen del sufrimiento humano una enfermedad, produciendo el retorno de lo real de la II guerra, bajo los discursos políticos populistas que promueven la segregación y los nacionalismos.  Un programa sistemático a nivel internacional se implanta provocando un cambio profundo en los cuerpos, el inconsciente y el lenguaje de los seres hablantes, a partir de esta versión patológica de la política como si la sociedad fuera el lugar de un gran hospital, donde hay enfermedades para tratar. Esta versión clínica de la política se realiza a partir de las técnicas de adaptación y de adiestramiento de las técnicas cognitivas-comportamentales, no hay ninguna organización pública y privada que escape a estos métodos de vigilancia y control de la población. Si los individuos son considerados a través del filtro de la sospecha y sin cesar tengan que producir un significante amo de la evaluación para el bien de las empresas o de la humanidad, el lazo discursivo que sostiene la relación del deseo inconsciente con los objetos pulsionales del cuerpo del ser hablante se rompe, dejando a los individuos a la deriva bajo los efectos del goce sin límites que no pasa más por las palabras y los discursos.

La influencia de la enseñanza de Jacques Lacan y de Michel Foucault aportó un nuevo impulso a la vida intelectual francesa puesto que contaba con filósofos y escritores de gran talla que hicieron aportes al debate intelectual internacional, y que en materia de política estaban bajo la influencia en los años 40 y 50, del partido comunista y de los ideales de las revoluciones de masas. Temas como el mal, la alienación, la libertad, la vida, la muerte, la existencia, el ser, el tiempo, que constituían problemas cruciales para estos autores, encontraron significantes nuevos que interpretaron los conceptos fundamentales de la política y del psicoanálisis, interrogando de otra manera los momentos de la historia.  La categoría de la existencia, de los escritores y filósofos de l’après-guerre, fue transformada por los administradores haciendo pasar la existencia, al plano de la biología. Foucault dice “Si el genocidio es el sueño de los poderes modernos, no es por causa del retorno del viejo deseo de matar. Él es debido al hecho que el poder reside y se ejerce a nivel de la vida, de la especie, de la raza y de los fenómenos masivos de población (…) Se trata de una época donde los rituales que rodeaban la muerte han desaparecido, la muerte parece no tener ninguna importancia, porque el poder se ejerce a nivel de la vida (…) Es la primera vez en la historia que lo biológico de la vida pasa bajo el poder administrativo”.

Los nuevos mensajeros de lo real son los migrantes que plantean una cuestión política, la hospitalidad. ¿Cómo lograr construir un discurso que acepte la diversidad y la alteridad, sin caer en la constatación catastrófica o en la actitud angelical frente al drama que vivimos? La urgencia de esta crisis nos obliga a inventar nuevas formas de hospitalidad a nivel social puesto que esta no tiene nada de natural. Una elección de civilización se impone puesto que la libertad de desplazamiento entre las fronteras, de hacer escuchar su palabra, de reunión y de opinión política, de elección sexual y de estado civil, de recibir instrucción y el derecho al asilo, son derechos fundamentales consagrados por la Constitución y por la Declaración de los derechos humanos y del ciudadano.

*Psicoanalista de la AMP (ECF)

Fotografía seleccionada por el editor del blog

 

Resumen del texto publicado por la Libertad de pluma N°5, de la movida Zadig en Argentina.

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