#ÉlNO[1]

El amo y el no todo

 

Fernanda Otoni*

 

 

 

Un psicoanalista tiene opinión. Su opinión no es sin la causa que lo anima.

¡Doces&Bárbaros saben lo que digo!

Tomo la palabra para ubicar, como una opinión mía, los ecos que puedo transmitir sobre el momento político actual a partir de la entrevista[2] que realicé a Éric Laurent en París, para el Encuentro Brasilero. Él me preguntó qué tema se respiraba en el ambiente. Respondí que, según mi punto de vista, el tema que atravesaba y agitaba nuestras conversaciones giraba en torno de su propio título: la caída del falocentrismo. Cierta confusión, bajo la forma de cuestión, se instala si consideramos la caída del falocentrismo como equivalente a la caída del falo. En mi opinión, lo que pareciera estar en declinación, en nuestro tiempo, es la centralidad de la lógica fálica y no el falo en sí. Lo que significa que el falo no está más en la misma posición que antes al respecto del anudamiento/montaje subjetivo del parlêtre contemporáneo; no está más en el centro. La feminización del mundo participa de ese desplazamiento. ¡Le pas-tout est partout! Una centralidad dispersa, poco localizada, sin un borde claro, sin un encuadre prêt-à-porter. Le recordé aun, cuando nos encontramos para hablar sobre el tema y sobre el título, en enero de 2017, en una conversación dirigida al Consejo de la EBP, que en esa ocasión él había dicho que estábamos en una época en la cual  el  falo trababa su batalla. ¡Un vrai combat!  Entonces, la cuestión que le proponía para la entrevista era la siguiente: “¿Hay o no hay una caída del falocentrismo en nuestra época?”

Fui sorprendida cuando, al tomar la palabra, Éric Laurent habló de las elecciones en Brasil[3]. ¡Instante esclarecedor! La cuestión que colocábamos en el centro del debate, rumbo al Encuentro Brasilero, no tiene mejor lupa de lectura del síntoma de nuestra época que el fenómeno instalado en el instante real de nuestras elecciones presidenciales, y no solamente en nuestro país, sino, como él muestra, se trata de un movimiento que está en curso mundialmente.

El enigmático ascenso de un candidato de la extrema-derecha al cenit de las intenciones de voto en la carrera presidencial es, en sí mismo, un efecto de la declinación de la lógica patriarcal, falocéntrica, cuando, en el vacío producido por su caída, empuja al goce de vuelta al centro, lo recupera  como fuerza insana, fuera de lo común, en un afán desmedido, imperativo, sin límites, cuyo orden tiene por objeto, sin ponderación, restaurar el antiguo orden, conservarlo. Dicho de otra manera: en el vacío producido por la caída del orden patriarcal estalla el falo absoluto[4], tal como lo dijo Lacan. ¡Consistente, irreductible, sin dialéctica! Tal radicalización empuña sus armas según la lógica de un orden triunfante: Donald Trump en los Estados Unidos, Marine Le Pen en Francia, Kim Jong-Un en Corea, Matteo Salvini en Italia, Nicolás Maduro en Venezuela, entre otros y … Jair Bolsonaro, ¡el brasilero! Son esos los iconos de esta época, aunque la matriz ideológica difiera entre ellos, el discurso totalitario los reduce a la misma calaña. Iconos obstinados, paradigmáticamente, estrafalarios y chifladamente falocentrados, llevando adelante la radicalidad de un orden extremo.

Por otro lado, nos muestra Laurent, en el mismo instante otra fuerza corre concomitante, otro goce que entra en acción y no cede a ese empuje, transborda e interroga tal orden falocentrado y se engendra, o mejor, se infiltra en el discurso, por ejemplo, feminista, interpelando y ofreciendo resistencia a todo y cualquier movimiento de restauración del antiguo orden de cosas. Los movimientos impulsados por ese otro lado de la fuerza muestran cuán vivas y operantes están otras formas subjetivas de anudamiento de ese goce infinito, más del tipo de un anudamiento singular que de un orden universal. Como dice Laurent, “no es más del lado izquierdo de la fórmula de la sexuación que hoy se interroga al goce”[5], o sea, es más del lado derecho donde el goce se mueve. La invención está del lado del no todo. Eso hoy pone en evidencia de forma esclarecedora lo dicho por Lacan en 1971: “No hay universal de la mujer. Esto es lo que plantea un cuestionamiento del falo, y no de la relación sexual, en cuanto a lo que ocurre con el goce que constituye, ya que he dicho que era el goce femenino.”[6]

La urgencia en domar ese incontrolable con un orden conservador, de hierro, ha sido la promesa de la extrema-derecha. Pero esto tiene consecuencias irrespirables para lo que llamamos la humanidad, como ya dijera Lacan. El momento es grave porque está en juego un proyecto de sociedad. Y en cuestiones de sociedad, no cabe al analista silenciarse o mantenerse neutro.

En mi opinión, debemos estar a favor de las propuestas y formas de gobierno que soportan la convivencia con lo “ingobernable” en su conjunto, una forma de gobierno que lleva en consideración, por principio, la lógica del no todo. La única forma de gobierno que en su lógica toma en cuenta lo imposible de gobernar, condición sine qua non para acoger la fuerza del “no todo” en su forma paradojalmente universal, es aquella que está comprometida con los principios republicanos democráticos. Esta no se reduce al instante del sufragio universal, pues el fundamento de su lógica parte de la premisa de que el “para todos” no es una condición natural, es antes que nada un ejercicio contingente, un juego de fuerzas en constante tensión, un esfuerzo frente a lo imposible que interpela, en cuanto causa, el ejercicio de la democracia.

La afinidad del Psicoanálisis con la Democracia tal vez sea esa, pues, de Freud a Lacan, la operación analítica engendra el “no todo” donde se aplica la fórmula “para todos”, promueve la división donde impera el radicalismo, abre agujeros donde el poder asfixiante y normativizador del discurso totalitario gobierna. Estamos a favor de la diversidad, del pluralismo, de las múltiples formas de anudar lo ilimitado del goce a una forma sintomática. Sabemos que la pretensión de realizar una ciudad aséptica, toda, limpia, como la experiencia del nazismo y la lógica fascista demuestran, solo culminó en dejarla desierta de humanos.

En mi opinión, nosotros, analistas, no tenemos otra elección que ir a la lucha con nuestras armas y participar del movimiento político más amplio contra la ascensión de cualquier lógica totalitaria al poder, luchando por reunir en nuestra sociedad las condiciones para que en este mundo, vasto mundo, sea admisible el síntoma de cada uno –lo que implica decir no a la lógica de lo absoluto.

Como psicoanalista, no podemos callarnos. Es preciso juntar nuestra voz con las demás para decir en voz alta y bien firme: #élno.

*Psicoanalista de la AMP (EBP)

Traducción: Pablo Sauce.

Fotografía seleccionada por el editor del blog.

[1] La Movida Zadig-Brasil, a través de su coordinador Jésus Santiago, con el apoyo del Consejo y Directorio de la EBP, nos invita, en este instante dramático para nuestra República, a conversar sobre “Democracia y Psicoanálisis” (Conversación, el 10 de octubre de 2018). La causa analítica no es partidaria: no es de derecha, ni de izquierda. La lógica de su acción objetiva justamente es poner en movimiento la causa de cada uno. Cuando se trata de tomar partido, sabemos que lo que toma la delantera en el parlêtre es la fuerza del Uno más a. Por lo tanto, la causa analítica, digamos así, es (a)partidaria. Ella vela, sin cesar, para mantener abierto un agujero para que la causa de cada uno pueda ocupar su debido lugar como agente. Es nuestra orientación. ¡Que cada uno tome la palabra para marcar su posición! Aqui entrego la mia.

[2] La entrevista tuvo por objetivo el Encuentro Brasilero, a pedido de los colegas Luiz Fernando Carrijo, Director de la EBP, y Angela Bernardes, Directora del XXII EB. Cf: Entrevista con Éric Laurent, realizada por Fernanda Otoni – A queda do Falocentrismo – el 3 de ocutubre de 2018, en París. Disponíble en: https://youtu.be/QVPusLyOVsM

[3] Cf: Entrevista con Éric Laurent, realizada por Fernanda Otoni – As eleições no Brasil – el 3 de octubre de 2018, en París.  Disponible en: https://youtu.be/uY2Jt1233Rs

[4] LACAN, J. El seminario, libro 10: La angustia. Bs. As. Paidós, 2007, p. 124.

[5] Cf: Entrevista con Éric Laurent, realizada por Fernanda Otoni el 3 de octubre de 2018, en París. Disponible en: https://youtu.be/QVPusLyOVsM

[6] LACAN, J. El seminario: libro 18: De un discurso que no fuera del semblante. Bs. As.  Paidós, 2009,  p. 64.

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