Presentación de la Conversación organizada por Zadig-España en Valencia sobre “Fragilidades de la democracia” (8/6/2018)

 

Margarita Bolinches*

Buenas tardes a todos. Quiero agradecer, en nombre de Zadig-España en València, al Vicerrectorat de Cultura de la Universitat de València y en especial a la Directora de Gestió Cultural Ana Bonmatí, que acogió esta iniciativa y nos facilitó este lugar tan emblemático que es el Aula Magna.

Agradezco también a nuestros invitados que respondieron con interés a participar en esta Conversación. Ellos son Andrés Perelló, secretario de Justicia y pertenece a la Comisión Ejecutiva Federal del PSOE.

Luís Manglano, magistrado del Tribunal Superior de Justicia de la Comunitat Valenciana.

Emilia Bolinches, periodista, vocal de la Comissió Executiva del Consell de Transparència de la Comunitat Valenciana.

Teresa Ferrer, médica, psicoanalista. Miembro de la ELP y AMP.

Ricardo Rubio, médico, psicoanalista. Miembro de la ELP y AMP.

Y, por supuesto, a todos los asistentes que han acudido a esta convocatoria, les doy las gracias por venir y participar en el debate posterior.

La red Zadig es una red psicoanalítica internacional, creada e impulsada por el psicoanalista Jacques-Alain Miller, que aborda los temas candentes del malestar en la cultura del siglo XXI. Desde el Campo Freudiano y la Asociación Mundial de Psicoanálisis encuentra su espacio de interlocución con la sociedad civil allí donde se pueda localizar una deriva que impida el ejercicio democrático en su libertad de expresión y el ejercicio del trabajo analítico.

Así pues, el objetivo de Zadig es conseguir que el discurso analítico pueda incidir en la política a través de una organización específica cuando las colisiones con lo real así lo exijan. Desde Zadig-España en València, iniciamos hoy un ciclo de encuentros bajo la modalidad de Conversación en la que podamos, con nuestros invitados y participantes en la sala, llevar a cabo planteamientos y reflexiones particulares que profundicen en algunas de las causas y consecuencias de lo que hemos venido a calificar como fragilidad de la democracia. Democracia cuyo fundamento vemos cuestionado por una crisis de autoridad y cuyos efectos se dejan sentir en una crisis de representación. Se trata pues, de planteamientos que incidan en la distinción de las causas que generan esa fragilidad actual. De ahí surge nuestro interés por la reflexión y el intercambio dialogado con otros saberes y otras posiciones que estén en disposición abierta de interlocución con el discurso analítico.

Decía el psicoanalista Jacques-Alain Miller que no se puede psicoanalizar la actualidad. Pero se puede, cuando se esta informado del psicoanálisis, leerla, con cierto gusto por el detalle y hacer algo –de lo cual el psicoanálisis no tiene la exclusiva– que es interpretar.

A destacar tres términos: leer, detalle e interpretar. Captar de la lectura el detalle significativo, poder extraerlo de la vorágine de información, para interpretar su valor singular y a la vez paradigmático, es –casi podría decirse– una cuestión de método en nuestras profesiones. Elementos pues de encuentro y diferencias que podemos aportar al debate y a la interlocución.

Vayamos al tema que nos convoca hoy. Digamos que democracia es un significante privilegiado –al menos en su uso y aceptación– y que fragilidades viene, inicialmente, a cuestionar, a problematizar su consistencia. A este término a veces se le ha sumado el de crisis. Ambos pueden ser leídos/interpretados de diferentes modos. Una interpretación posible de ellos abriría el horizonte a nuevas vías de resolución y elección. Mientras que otra interpretación dejaría al sujeto anclado a la impotencia por el miedo. A propósito del miedo, planteaba Jacques-Alain Miller, que lo que resulta patente como factor de la política es el miedo: quién da miedo, de qué hay que tener miedo. Y la política es identificar el miedo, nombrarlo.

Un punto para la conversación podría abordar el tema de la ley y su interpretación. La ley se pretende universal. Las máximas “todos iguales ante la ley” o “la ley es la misma para todos”, muestran su aspiración. Sin embargo y pese a su pretensión de universalidad, al tiempo de juzgar el comportamiento de los sujetos sometidos a la ley, los tribunales deben operar –como el psicoanálisis– uno por uno.

También se constata esa singularidad en la interpretación judicial misma. Así, aunque la ley a aplicar sea la misma, ante los mismos hechos y los mismos protagonistas en un pleito, un juez decide en un sentido –condenando o absolviendo– y otro juez puede decidir otra cosa, incluso la contraria. De ahí la importancia de la interpretación basada en una lectura rigurosa de la letra que condicione el espíritu de la ley.

Otro elemento que viene a incidir en las fragilidades de la democracia sería la falta de independencia de los medios de comunicación en beneficio de los grandes grupos de inversión que condicionan el criterio independiente y la libertad de expresión al imponer una línea política de opinión. Ese llamado cuarto poder tenía una función de contrapeso a los tres poderes institucionales. Pero, ¿sigue teniendo esa función?

Por otro lado el desarrollo exponencial de las redes sociales parece haber tomado el relevo al tener una incidencia mayor de respuesta. Sin tiempo para la reflexión mínima, el criterio ha devenido simple opinión. Más bien se impone un tiempo acelerado que no genera puntos de referencia ante la abundancia de “informaciones” que se desvanecen con la misma rapidez que aparecen otras. Vemos más bien un proceso que va de los grandes relatos, pasando por las storytelling a las fake news, que se aproxima a la verdad-mentirosa sin poder salir de ese bucle sin fin.

Y para finalizar y dar la palabra a nuestros invitados. Recordar que tanto Freud como Lacan sin restar un ápice de sus planteamientos clínicos y teóricos, supieron leer e interpretar los pulsos de su época en cada momento. Jacques-Alain Miller recogió este legado creando la AMP y sus 7 Escuelas en Europa y América. De este modo sentó las bases de una orientación que animaba a los psicoanalistas a estar a la altura del horizonte subjetivo de su época. La creación reciente de la red Zadig Internacional sigue esa misma vía de dar a conocer la política del psicoanálisis y su saber-hacer con el real de la época.

Como él mismo decía ya en 2012, “la doctrina psicoanalítica solo requiere que un analista esté allí antes que nada para psicoanalizar y subsidiariamente para hacer avanzar al psicoanálisis y difundirlo en el mundo: aún mejor, si para esto interviene en el debate público”.

*Psicoanalista de la AMP (ELP).

Foto seleccionada por el editor del blog.

 

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