El valor de lo singular

 

Javier Peteiro Cartelle*

 

En estos días hemos visto algo insólito. Lo fue el triunfo de una moción de censura planteada por un partido en situación de debilidad parlamentaria. Toda la diversidad de grupos opositores se unió en el punto único aglutinante, que era echar (término brusco pero adecuado) al entonces presidente del gobierno.

Una sola persona se hizo, en su cargo, la encarnación de un mal cuyos orígenes y desarrollo son bien conocidos.  Bastaba la emisión de una sentencia judicial para que ocurriera lo que ocurrió. Una sola persona unió. Nada como un enemigo común para que personas y, en este caso, grupos parlamentarios bien diferentes, se unan.

Y se forma un gobierno y resulta que, contra todo pronóstico, recibe un eco bastante bueno y no por su ideología política – económica, sino por las personas, algunas al menos, que lo constituyen.

Así, en estos pocos días, nos hemos encontrado con el valor de lo singular en lo que más colectivo parece, el ámbito de la decisión política.

También recientemente pudimos ver cómo un valiente sin papeles se hacía héroe en Francia (y, a la vez, francés) al rescatar a un niño en situación de serio peligro vital, jugándose para ello su propia vida.

Todo eso es alentador porque muestra el valor de lo singular, el valor de la ética a fin de cuentas. Porque indica que cada uno de nosotros puede hacer o no hacer algo valioso con su vida, que lo será siempre en relación con los otros. No se trata de heroicidades espectaculares, ni tan sólo de deberes, muchos a reconsiderar, sino de una coherencia humana y, por ello, amorosa, hacia los demás. Es en ese sentido que todos somos políticos, algo que tantas veces se empeñan en denigrar quienes, olvidando o ignorando una vocación de servicio, adoptan el rol de políticos profesionales, de políticos en exclusiva, descalificando cualquier acto de protesta como “político” y entrando en la lamentable aporía de que lo bueno para ellos es malo si lo hacen los demás.

Quienes, de un modo u otro, hemos sido agraciados con la influencia del psicoanálisis, tenemos la posibilidad de ofrecer una óptica sencilla, humilde y singular, para ver un poco mejor las cosas que a todos nos afectan y que abarcan todos los ámbitos, desde el económico hasta el educativo, pues nada humano nos es ajeno desde la perspectiva del psicoanálisis. Es por eso que aprovecho ahora el honor que se me hace de poder expresarme en este blog simplemente para insistir en su conveniencia como espacio de diálogo, de discurso, en el que lo múltiple no supone homogeneidad sino encuentro de singularidades, una relación dialéctica que pueda facilitar el pensamiento y, llegado el caso, una acción colectiva defensiva y bien asentada contra cualquier insensatez que ataque lo que, como humanos, nos concierne, incluyendo el propio mundo que habitamos.

*Médico, jefe de la sección de bioquímica del Complexo Hospitalario Universitario A Coruña y escritor.

Foto seleccionada por el editor del blog.

 

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