“Cataluña y España deberían de abandonar su combate fálico”

 Entrevista a Miquel Bassols* realizada por Toni Dalmau

 

 

 

Acercar al público el psicoanálisis y la política es uno de los objetivos de un seminario que comienza el próximo viernes en Barcelona, organizado por la Comunidad de Cataluña de la Escuela Lacaniana de Psicoanálisis.

¿El conflicto Cataluña-España debería de pasar por el diván de un psicoanalista?

 Freud consideró que desde el psicoanálisis había que estudiar los fenómenos de masas.

Lo que sucede ahora aquí es un fenómeno de grupo que los psicoanalistas denominan identificación.

Cuando se confrontan posiciones de identificación que no se reconocen entre ellas se produce un conflicto que solo se puede resolver con la conversación, que es la herramienta con la que el psicoanálisis trata tanto los conflictos individuales como sociales.

Ha de ser una conversación con reconocimiento mutuo.

¿Sin renunciar a nada?

En principio renunciando a las identificaciones tomadas de partida. De hecho, el inconsciente esconde una parte de nosotros mismos. No somos exactamente como pensamos que somos. Asumiendo eso, las dos partes pueden comenzar a hablar y reconocer sus autoridades mutuamente.

¿Se ha perdido la autoridad?

 La crisis de la autoridad paterna ya fue detectada en la época de Freud y ahora hay una crisis de autoridad generalizada. El Estado español ha perdido autoridad en parte de su territorio – Cataluña – y le ha pasado por no haber podido reconocer la singularidad de este sujeto político y social

¿Qué papel juegan en este conflicto la humillación y la represión?

 El filósofo Alexandre Kojéve decía que la legalidad es el cadáver de la autoridad. Cuando se pierde la autoridad se recurre de inmediato a la legalidad y, como introdujo el psicoanalista Jacques Lacan, cuando uno no tiene autoridad para mantener una práctica, el recurso al poder y a la opresión es la tentación inmediata.

Todo eso lo padecemos en Cataluña…

Efectivamente, aquí lo vemos, entre otras cosas, con la conculcación de los derechos civiles y políticos.

Se ha comparado el conflicto Cataluña-España con el maltrato en una relación de pareja.

Desde el punto de vista psicoanalítico sería una perspectiva, pero no la única. Hay también otra referencia muy propia de la historia española que es la lucha fratricida, una relación de rivalidad entre hermanos que viene de lejos.

El de Caín es un mito que atraviesa la historia española. De todas maneras preferiría no tomar modelos familiares para estudiar el conflicto actual, entre otras cosas porque la familia tradicional ha cambiado tanto que ya no permite entender lo que está pasando aquí.

¿Qué otra referencia utilizaría?

El tema de la feminidad. El psicoanálisis introduce que la posición femenina no funciona según la lógica del todo o nada. Esta es la lógica masculina. La femenina juega más con los matices, con las singularidades.

¿Hay una masculinización en la confrontación entre el soberanismo y el españolismo?

Es así. Decir  “independencia o nada” o “unidad o nada” es lo que nos ha llevado al cul-de-sac en el que nos encontramos.

¿Por lo tanto habría que feminizar esta confrontación?

Me parece que sería una muy buena idea. Entre uno y cero hay muchos números posibles, muchas singularidades. Si introducimos la feminización en la política, las identificaciones fálicas masculinas comenzarán a bailar y está bien que lo hagan.

¿Propone arrinconar este combate fálico?

Sí, sí, hay que abandonar este combate fálico e ir hacia una dialéctica no fálica que es precisamente la femenina.

¿La posición más intransigente, más fálica, dónde estaría? ¿En Cataluña o en España?

Inevitablemente, cuando se polarizan las cosas, esta posición se da a dos bandas.

De todas maneras me llamó la atención el presidente Puigdemont, cuando dijo que lo que se quiere hacer es un estado catalán no identitario. Me pareció que era justamente una frase que rompía esta lucha de identificaciones preestablecidas y que nos acercaba a la feminización de la política.

¿Qué más sería necesario para llevar el diálogo a buen puerto?

Hacen falta buenos improvisadores que lo dirijan – la improvisación dirigida es importante en la política – y mediadores neutrales que ayuden a acercar posiciones y alejar los fantasmas recíprocos.

¿Ha tratado pacientes afectados por la situación política?

He atendido depresiones, fenómenos maníacos, sentimientos de aislamiento, desarraigo, humillación y algunos casos marcadamente traumáticos. Eso pasa porque a algunas personas les ha comenzado a temblar su estado de bienestar, su mundo. Hay que analizar caso por caso, pero lo que sí puedo afirmar es que de ninguna manera se está rompiendo la sociedad catalana. Hay polarizaciones y se deben evitar los fenómenos de segregación, pero vivimos en una sociedad mucho más cohesionada de lo que pensamos como demuestra el hecho de que, a pesar de la tensión política, no ha aflorado la violencia.

*Psicoanalista de la AMP (ELP)

Entrevista publicada en http://www.elpuntavui.cat/societat/article/5-societat/1384050-catalunya-i-espanya-haurien-d-abandonar-el-seu-combat-fal-lic.html

Fotografía selecccionada por el editor del blog.

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